Invertir en startups despierta pasiones, esperanzas y temores. En 2025, el panorama español y global ofrece datos reveladores, donde el equilibrio entre la valentía financiera y la cautela estratégica resulta clave.
Los primeros nueve meses de 2025 han registrado un volumen de inversión en España en 2025 que alcanza los 2.606 millones de euros, un avance del 15% respecto al mismo periodo de 2024. Este crecimiento sitúa al ecosistema en niveles nunca vistos, superando ya el 82% de todo lo invertido en 2024.
Desde 2020, ecosistema ha duplicado su tamaño, con startups españolas valorizadas en conjunto por más de 110.000 millones de euros. El primer semestre de 2025 aportó más de 2.000 millones €, un incremento interanual del 23%.
Tras dos años de ajuste, el mercado exhibe una mayor concentración del capital en fases avanzadas, con menos megarondas (solo dos de más de 50 M€) y un crecimiento en rondas medianas. Mientras tanto, las etapas Pre-Seed y Seed han disminuido un 19%, reflejando un riesgo percibido mayor en fases iniciales.
La madurez del ecosistema impulsa operaciones orientadas a la expansión e internacionalización. Las startups con propuestas tecnológicas sólidas captan la mayoría del capital, reforzando la tendencia hacia modelos de negocio validados.
Estos ámbitos concentran la atención de inversores privados y programas públicos, anticipando un crecimiento sostenido en los próximos años.
El capital riesgo (venture capital) gana protagonismo, con fondos especializados que lideran rondas cada vez más grandes. Los Business Angels mantienen un papel estratégico, con una inversión media por operación de 95.525 € y una mediana de 20.000 €.
El apoyo público y capital riesgo privado se ha consolidado mediante programas como el European Innovation Council Accelerator, ENISA y el Fond-ICO Global, que aportaron 850 millones € bajo los Next Generation EU.
En 2025, compañías como Wallbox, Multiverse Computing, Sateliot, Xoople, PLD Space y Deepull cerraron rondas que superan los 50 millones €, con participación mixta de fondos públicos y privados. Estas operaciones reflejan la confianza en proyectos consolidados y en tecnologías emergentes.
No obstante, de las más de 5.000 startups activas en España, solo el 20% logra captar rondas significativas. La mayoría enfrenta rentabilidades modestas o desaparece antes de cinco años, ilustrando la oportunidad de retornos exponenciales y la cruda realidad del riesgo.
La disminución de los tipos de interés globales ha liberado liquidez, impulsando a inversores a buscar activos de mayor rendimiento en el venture capital. Al mismo tiempo, el interés internacional por Latinoamérica y España fortalece las oportunidades de coinversión y alianzas estratégicas.
Las tendencias de sostenibilidad, impacto real y digitalización consolidan áreas de crecimiento, mientras que la defensa y la salud digital continúan captando capital en proporciones crecientes.
Invertir en startups exige una combinación de análisis riguroso y visión de futuro. Con datos claros y estrategias diversificadas, es posible navegar este territorio apasionante y aspirar a altos rendimientos sin descuidar la gestión del riesgo.
Referencias